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Unidad

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Nueva Evangelización

El movimiento esférico, integral y global de la Nueva Evangelización obtiene su fecundidad del Espíritu Santo.

La Nueva Evangelización es una operación compleja para descifrar la situación del mundo e inventar nuevos estilos de vida de la Iglesia que permitan enviar un mensaje capaz de llegar a todos los seres humanos del planeta.

Es fundamental tener una visión de conjunto y una comprensión integral de todos los elementos variados, esenciales, constitutivos, vinculados y complementarios de la Nueva Evangelización y cada elemento debe ser evangelizador sin pretender ser evangelización en sí mismo.

Para ser plenamente auténtica y creíble, la Nueva Evangelización debe suscitar una atracción irresistible en el alma humana.

La Santísima Trinidad reúne en unidad a la familia humana con la riqueza de sus diversas expresiones culturales para caminar en una sinodalidad que conduzca a la plena comunión en libertad.

La Iglesia sigue siendo sinodal en su misterio, su naturaleza y su modo ordinario de existencia.

La sinodalidad eclesial extrae su autenticidad creíble de la Tradición viva de la Iglesia y de la comunión jerárquica de la colegialidad episcopal.

La Iglesia sinodal permite a todos los pueblos del Pueblo de Dios caminar juntos en comunión, expresarse, permanecer unidos por el sentido de la fe, participar activamente con una visión innovadora y decidida y comprometerse concretamente con la misión.

La espiritualidad sinodal, que está en el corazón de la Nueva Evangelización, incluye la capacidad de implementar la inculturación en los múltiples contextos del mundo siendo parte de la comunión eclesial.

Se requiere la formación adecuada de cada discípulo-misionero para animar la armonía de la sinodalidad.

La Iglesia sinodal avanza en una comunión radiante a través de la unidad que integra la diversidad de las diferencias de cada persona y continúa una misión común corresponsable de anunciar la Buena Nueva con la participación de todos sus miembros que humanizan las relaciones destinadas al servicio de los demás para ayudarlos a crecer.

La sinodalidad, que es una invitación global dirigida a cada fiel de cada nación, se integra en la circularidad comunicativa de la Nueva Evangelización que promueve la liberación integral del hombre librándolo del mal, del pecado y abraza la perspectiva misionera de la Iglesia.

En la sinodalidad, comunión y misión, que valora los dones y aportes de todos, están íntimamente ligadas.

La participación concreta de cada ser humano en el proceso sinodal va acompañada de la creatividad de la fe, la libertad y el desarrollo de la persona.

Con una responsabilidad compartida, cualquier discípulo-misionero puede tener una notable originalidad personal que aportar para enriquecer el enfoque sinodal y ser protagonista de la Nueva Evangelización.

Hoy, la interconectividad global y la influencia omnipresente de la cultura digital que se relaciona con las prácticas, comportamientos y valores asociados al uso en continuo crecimiento y desarrollo de las tecnologías digitales encaja naturalmente en la Nueva Evangelización.

A partir de ahora, apoyándose en el análisis informático de datos, la forma de informar, aprender, trabajar y divertirse alimenta la galaxia cultural esférica globalizada.

 

Las relaciones humanas de colaboración se están transformando y la digitalización está modificando los contextos culturales, que están en constante evolución.

Dentro de las redes globales y plataformas digitales, se está implementando la Agentic AI, que ofrece infinitas posibilidades para permitir a la Iglesia impulsar su transición digital permanente.

En su misión, la Nueva Evangelización, que contiene la Doctrina Social de la Iglesia, es un desafío a asumir constantemente y la realidad de la capacidad de vivir de manera reactivada el renacimiento espiritual de la experiencia de fe ad intra con una conversión pastoral de la comunidad eclesial para promover el discernimiento; esto genera una evolución de la cultura eclesial comunitaria y personal para irrigar el tejido cristiano de la sociedad mediante el encuentro y la identificación de métodos y medios al servicio de nuevas expresiones de evangelización de la cultura.

Es también en sí misma una acción de revitalización ad intra de la Iglesia y un instrumento de lectura de la globalización con el fin de anunciar la Buena Nueva, difundiendo el ethos de Cristo, a través de un lenguaje coherente en las nuevas situaciones que se crean en un contexto global de culturas modificadas.

 

La Nueva Evangelización, unida a la sinodalidad, es una adecuada respuesta dialógica y programática de la creatividad de la fe a los signos de los tiempos, al kairos, a las necesidades de cada hombre de cada nación y a cada escenario que configura cada cultura, y esto asumiendo nuevas responsabilidades con miras a comunicar energías que sostengan los esfuerzos de los fieles por un fervor misionero y evangelizador.

Se trata de tener la capacidad de inventar, de atreverse con valentía, con parresia y ardor, caminos innovadores y promover la inculturación anunciando a Cristo resucitado y construyendo itinerarios audaces en todas las esferas humanas mediante el desarrollo de fórmulas variadas, ingeniosas, creíbles y adaptables a todas las circunstancias, cualesquiera que sean, y que sean llevadas a desplegar en los innumerables estratos antropológicos de la cultura de la globalización mediante el uso de mediaciones culturales.

Toda persona humana tiene siempre el deseo de querer dar pleno sentido a su existencia, de ahí el imperativo de implementar definitivamente la Nueva Evangelización para el tercer milenio asociada a la cultura digital y a la sinodalidad.

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